jueves 25 de enero de 2007

ASI ES, OTRO BLOG

Porque no tenemos suficientes escritores frustrados en la internet contandonos sus insufribles penurias y desventuras. No se ni porque lo escribo. Seguro algo que ver con ese miedo que tenemos todos a desaparecer y no dejar rastro alguno de nuestro existencia.
Mientras lo vaya averiguando,escribire.... Porque lo hago bien, porque me gusta que me lean pero sobre todo porque me agrada más quien soy escribiendo que quien soy viviendo.

Empiezo lugubre y pesimista porque es mejor cuando algo te entristece por irremediable que cuando te hace odiar para buscar olvidar el dolor.

Lo escribi no para aquellos como yo a los que le duele el mundo porque igual les seguira doliendo que mi escrito sea veridico mas no cambie nada. Tampoco para aquellos que se enteran y se indignan y se preguntan porque terceros y gobiernos no hacen nada(a pesar de que ellos son los terceros y sus papas trabajan con o para el gobierno).
Lo hago para aquellos que nunca lo leeran al estar muy ocupados sobreviviendo y planeando venganzas.

Nuevamente no se para que lo escribo pero alli va.


LAS SEMILLAS DEL ODIO

“Diganles a los de la ONU que vengan a Qana. Que vengan a ver los cuerpos de mujeres enterrados y a los perros comiéndose a los niños bajo el mármol. No existe la conciencia en este mundo”

En unas cuantas palabras, este morador de lo poco que queda de la ciudad donde Jesús hizo vino el agua, describió la desmedida represión contra los civiles libaneses del ejército Israelí y la ineptitud de afrontar el conflicto de los organismos internacionales.

Después de 79 días, Israel ha abandonado Líbano dejando atrás 1200 muertos en su gran mayoría civiles a los que se les ordeno desalojar sus casas y que sin embargo vivían bajo la amenaza de que cualquier convoy, humanitario o no, podría ser alcanzado por misiles. En términos llanos, no había donde esconderse ni quien los protegiera.

Está claro que la comunidad internacional ha debilitado todavía más su credibilidad como conciliadora de conflictos. El mismo Jefe Humanitario de la O.N.U. Jan Egeland calificó las medidas bélicas de Israel como “claramente desproporcionadas” y sin embargo, la ineficacia de las Naciones Unidas para siquiera concordar en una posición critica al ataque Israelí, no contrasta mucho con la absoluta falta de convicción de Estados Unidos por hacerlo.

A través de su carga militar en este prácticamente indefenso país que destruyo pistas de aeropuertos, tanques de combustibles, plantas de poder, estaciones de gas, puentes, caminos, el ocasional convoy de refugiados y sobretodo urbanizaciones civiles; Israel pretendía obligar al casi neófito gobierno Libanés a desarmar a Hezbolla (cosa que no pudo hacer su ejercito en 18 años de ocupación) o cuando menos mermar su capacidad armamentista. Después de lanzar más de 4000 misiles a territorio Israelí causando 150 bajas durante los 32 días que duró el conflicto y 250 misiles el último día (que es más de lo que habían lanzado en cualquier mes de este año) podemos decir que la misión ha sido un rotundo fracaso como reconoció el jefe de las fuerzas de defensa de Israel, Dan Halutz, en un carta dirigida a sus soldados reconociendo sus errores estratégicos en la guerra.

De manera paradójica y trágica, estas acciones han fortalecido a los terroristas de Hezbolla quiénes a través del mundo musulmán (inclusive el moderado) ahora son vistos como la casa de héroes y mártires islámicos batallando para terminar la ocupación.

Pienso entonces en que el costo de esta guerra solo podrá ser percibido en sus repercusiones futuras. Pienso en aquellos civiles bosnio-musulmanes que ante la desidia de Europa y América frente a su exterminio étnico, entregaron sus lealtades a quienes no le dieron la espalda cayendo en manos de los extremistas de Al Queda y convirtiéndose en bombas humanas.

Pienso en la siguiente generación Libanesa viviendo en un ambiente de violencia, desesperación y anti-semitismo exagerado. Creciendo resentida y fácil presa de fundamentalistas que les enseñan el desdén por la vida y el amor a la muerte y destrucción. Es en estos lugares donde germinarán las semillas del odio.


*Lo escribi para La Prensa en Octubre del año pasado pero siempre me molesto que le hayan editado el segunda parrafo(http://mensual.prensa.com/mensual/contenido/2006/10/12/hoy